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SECCIÓN R‑145
Después de la muerte del presidente Israel A. Smith en 1958, se comenzó a desplegar un modelo de reinterpretación de los mandamientos y convenios de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Entre los más evidentes estarían los de la ordenación de mujeres, la introducción de la comunión abierta, disminución de Sión y de la congregación. Eventualmente todos estos cambios llegaron a su culminación con el cambio de nombre, el cual fue dado por revelación, a «Comunidad de Cristo». A través de los años, comenzando en 1984, decenas de ramas y miles de antiguos miembros dejaron la antigua confraternidad. Durante este período se hicieron muchos intentos fallidos por parte de individuos y de grupos bienintencionados para un verdadero retorno a la fe original. El surgimiento de lo que se conocería después como el «Remanente» comenzó a desplegarse en 1998 y a su debido momento vino a este cuerpo fiel un descendiente de José Smith, hijo.
Desde la «Proclamación e Invitación a los Fieles» (18 de mayo de 1999), pasando por el Concilio Provisional de Sumos Sacerdotes (17 de julio de 1999) hasta el llamamiento de los siete apóstoles que formaban el Quórum de los Doce (23 de septiembre del 2000), la obra de renovación y restauración de la Iglesia avanzó bajo la dirección del Espíritu Santo y en armonía con el modelo de reorganización de 1853-1860. El establecimiento de un Presidente del Sumo Sacerdocio para restablecer nuevamente la estructura orgánica de la Iglesia, era algo deseado hacía muchos años y estaba presente en el corazón y en las oraciones de los Santos. Finalmente en abril del 2002 un descendiente del linaje de José Smith hijo, fundador y profeta de la Iglesia de Jesucristo original de 1830, se hizo presente en respuesta al llamamiento divino para ese cargo. La revelación que sigue a continuación fue presentada a los Quórum, las Órdenes y la membresía, en la Conferencia General del 6 de abril de 2002 donde fue recibida unánimemente como la intención y voluntad de Dios para su siervo Frederick N. Larsen, y para la Iglesia. Por decisión posterior de la Conferencia se ordenó que fuera incluida en las Doctrinas y Convenios.
A mi siervo Frederick Niels Larsen por medio de la Voz de Inspiración y a la Iglesia Reunida:
1a. «En respuesta a su indagación con respecto a las necesidades de mi Iglesia, se responde lo siguiente: Mi siervo David W. Bowerman, quien por muchos años ha trabajado incansable y diligentemente como un verdadero y fiel siervo mío, necesita ahora que la carga que él ha llevado sea compartida completamente por uno que tiene por linaje el derecho legal al cargo profético.
b. Es tiempo de dar un paso más en la renovación de mi Iglesia. Se han cumplido ahora los requisitos para su preparación y se le llama a usted para que ocupe su lugar como Presidente del Sumo Sacerdocio y Presidente de mi Iglesia en estos últimos días.
2. Mi Iglesia ha languidecido por mucho tiempo sin liderazgo profético y si usted, hijo mío, sirve con humildad y fidelidad, lo bendeciré como Profeta, Vidente y Revelador de mi pueblo en estos últimos días.
3. Aunque te he revelado que esos escogidos van a ser tus consejeros en el Quórum de la Primera Presidencia, sólo se hace referencia en este momento acerca de que el apostolado de mi siervo David W. Bowerman deberá ser extendido en la presidencia. Él es llamado de entre los hermanos del Quórum de Doce y tan pronto como sea posible deberá ser nombrado como consejero en la Primera Presidencia
4. El Quórum de Doce queda libre ahora de sus responsabilidades administrativas provisionales para con la Iglesia y ahora deberá trasladar sus funciones para continuar plenamente con el trabajo misionero. En su reorganización, ellos son libres a escoger a sus propios funcionarios conforme lo hagan en oración y con sabiduría. En el momento que yo considere conveniente llamaré a otros para que hagan parte del Quórum.
5. El principio de Mayordomía en mi Iglesia se pide a todos, y el llamamiento al trabajo de Obispado se debe buscar con seriedad. Sólo entonces el agrupamiento de mi pueblo se podrá completar conforme a la Ley.
6a. Como se dijo en una revelación anterior “llegará el día cuando todos puedan trabajar. Vendrá la noche cuando para muchos de mi pueblo la oportunidad de ayudar habrá pasado”.
b. Este consejo es ahora aún más poderoso que entonces, y el manto del liderazgo será tuyo para que prepares a mi pueblo antes de que llegue la noche.
7a. El Espíritu dice además: “Sigue, mi Remanente fiel, en el espíritu de unidad para fortalecer tu fe, para esparcir el amor de Cristo en un mundo enfermo por el pecado, para estudiar para entender la plenitud de mi Evangelio, y si así lo haces, serás bendecido más allá de medida.
b. El Reino de Dios aguarda tu respuesta. Prepárate para tu novio”. Amén».
Presentado respetuosamente:
Frederick N. Larsen Independence, Missouri, 4 de abril del 2002 |