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SECCIÓN R‑146
Revelación dada a través de Frederick N. Larsen, Profeta y Vidente de la Iglesia, el 6 de abril del 2003. El trabajo de renovación se aceleraba; la adquisición y preparación del Lugar de Reunión demandaban gran cantidad de tiempo y atención. La necesidad de reforzar el papel de la Primera Presidencia se hacía más evidente y era clara la necesidad de dedicarse completamente a la ley y a su ejecución. Se dio un gran énfasis al trabajo misionero por parte de los Doce y de los Setenta y la nueva urgencia de moverse con toda diligencia encontró apoyo en la adición de algunos que fueron llamados a sumarse a los quórum. Se requería continua determinación y obediencia en preparación para el Obispado. Se puso en consideración la revelación y se aprobó unánimemente por los diferentes concilios y quórum antes de someterse a la totalidad de la Conferencia donde se aprobó y se ordenó imprimir en Doctrinas y Convenios como una expresión de la Voluntad Divina para la Iglesia.
Habiendo hecho de las necesidades de la Iglesia un asunto de oración y reflexión, el Espíritu de nuestro Padre celestial, que guía y dirige el oficio profético, entrega lo siguiente a la Iglesia reunida para que sea aprobado por el Quórum y la Conferencia General:
1a. Es mi voluntad, dice el Señor, que P. James Buchman sea llamado y nombrado como Consejero del Presidente del Sumo Sacerdocio en el Quórum de la Primera Presidencia. Este llamamiento se dio a conocer antes, pero se retuvo por razones suficientes para mí. Su apostolado ahora se extiende en la Presidencia con sus hermanos de ese Quórum, que ahora queda completo.
b. El trabajo que está ante la Primera Presidencia de mi Iglesia será aun más exigente en estos últimos días, y se requerirá que esté a su cargo la completa dedicación y ejecución de la ley.
2a. Dice además el Espíritu que con el fin de llenar las vacantes en el Quórum de los Doce, mis siervos Wayne A. Bartrow y Leland V. Collins son llamados ahora a ser testigos especiales y ocupar su lugar entre esos hermanos que ahora sirven como misioneros de primera línea y Alto Concilio Viajero de mi Iglesia.
b. El Quórum Apostólico y los Setenta deben moverse con toda diligencia para recuperar a los que, en lugar de obedecer mi ley y modelo de Renovación, se han extraviado siguiendo mandamientos de hombres. Los Apóstoles y los Setenta deben buscar también a los que oirán mi voz y responderán a mi Evangelio de Salvación.
3. Es de mi sabiduría la decisión de que mi siervo V. Lee Killpack sea nombrado como Presidente del Quórum de los Doce. Él ha actuado en el pasado con gran sensibilidad bajo la orientación de mi Espíritu y yo lo bendeciré con sabiduría y discernimiento mientras él proporciona dirección y liderazgo al Quórum.
Por inspiración adicional se manifiesta lo siguiente:
4. Ustedes han sentido la gran necesidad del cargo y llamamiento de un obispo, pero no es el momento de que ese cargo sea ocupado. Sin embargo, él está entre ustedes y está siendo preparado. Hasta entonces, pueblo Remanente mío, ustedes deben continuar con más decisión obedeciendo la Ley Temporal.
5a. He puesto en sus manos esa propiedad conocida como el «Lugar de Reunión». Se ha realizado, no sólo mediante mucho sacrificio y celo de ustedes, pueblo mío, sino por mi designio. Reúnanse frecuentemente y adoren en ese lugar, y yo estaré en medio de ustedes.
b. Este es sólo el comienzo de muchos esfuerzos similares de reunir a mi pueblo en el «Lugar Central de Sión» para prepararlos para el día de mi venida.
6a. Se felicita a toda la Iglesia por el Espíritu de unidad y entendimiento que hay entre ustedes. Y, si sus dirigentes continúan en ese espíritu de verdad y rectitud, yo derramaré mi Espíritu en abundancia.
b. Recuerden, todavía está vigente el día de preparación para la venida del Novio. Preparen a la Novia. Pongan aceite en sus vasijas y mechas en sus lámparas. Cobren ánimo al saber que se está echando un fundamento firme sobre el cual mi Evangelio se hará conocer, aun como la piedra de la montaña cortada no con mano, y que mi Sión se desplegará antes ustedes.
c. No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. Así ha dicho el Espíritu. Amén.
Presentado respetuosamente:
Frederick N. Larsen Independence, Missouri, 6 de abril del 2003 |